El líquido nanotecnológico protege más que un cristal templado
Vas al centro comercial y un chaval en un quiosco te echa unas gotitas de un líquido mágico en la pantalla, lo frota y te cobra quince euros prometiendo dureza de diamante. Te acaban de aplicar un limpiacristales glorificado o un recubrimiento oleofóbico barato. No aporta absolutamente ninguna resistencia estructural al cristal original. Si se te cae un móvil "nanoprotegido" contra el bordillo de la acera, el resultado va a ser exactamente el mismo: cientos de euros en reparaciones. Pilla un protector físico real.