Soplar en el puerto de carga arregla los problemas de contacto
Te falla el cable y le pegas un soplido al puerto USB-C como si fuera un cartucho de la Super Nintendo. Felicidades, fiera. Tu aliento está cargado de humedad y partículas de saliva. Al soplar, estás metiendo agua a presión en unos pines metálicos minúsculos, lo que provoca una oxidación rapidísima. En dos semanas tendrás un cortocircuito y te tocará pagar una reparación de microsoldadura en placa base para cambiar el conector entero. Usa un palillo de madera con cuidado o búscate un móvil nuevo si ya te lo has cargado.